miércoles, 7 de febrero de 2018
martes, 6 de febrero de 2018
Quinta temporada de Embarrado hasta la pera
Desde Marzo comenzaremos con la Quinta Temporada de Embarrado hasta la pera los Viernes de 17 a 19 hs por Frecuencia Patagonia 99.3 Mhz/www.vocesyapuntes/App: Frecuencia Patagonia.
viernes, 19 de enero de 2018
Se proyectará el recital "Hasta Siempre" en solidaridad al diario El Patagónico
Se proyectará el recital "Hasta Siempre" en solidaridad al diario El Patagónico
A modo de solidaridad y por única vez, el domingo 28 de enero a las 21 horas en el Cine Coliseo y Cine Teatro Español de Comodoro Rivadavia (Cine Español) se proyectará el último recital que brindaron los 113 en el Predio Ferial.
Este diario es tan comodorense como esta banda y por este motivo, tanto Alakrán Márquez como Titin Naves, acompañan estos momentos de angustia que atraviesan los trabajadores de este medio. Grupo Indalo no abonó los sueldos de diciembre y ya han informado que tampoco lo harán con el mes de enero. Los empleados temen por el cierre, ya que la incertidumbre es cada vez más grande.
Las entradas saldrán a la venta en los próximos días y esperamos el acompañamiento de toda la gente para este evento,
¡A desempolvar las remeras y trapos de 113 que será una gran fiesta!
Los trabajadores del diario agradecen infinitamente a Titin Naves, Alakran Marquez y Diego Gaston Ergas por este gran gesto
Venta de entradas
Desde el viernes 19 de Enero por la tarde comienza la venta para la proyección de “Hasta Siempre”🎸
Los trabajadores de El Patagónico comenzarán con la venta de entradas para la proyección del recital de Los Vicios mañana por la tarde.
Las mismas se podrán conseguir en el diario, Sarmiento 569 y en Panadería La Muñeca, Carl Gardel 350.
Además, los empleados del medio se encontrarán vendiendo el lunes en la plaza de la Escuela 83 y de forma particular.
Los esperamos el domingo 28 de enero a las 21 horas en el Cine Español
#VamosLosVicios #NoalcierredeElPatagonico
Fuente: Fanpage de 113 Vicios
domingo, 26 de noviembre de 2017
domingo, 8 de octubre de 2017
el calor de mi propia voz. Una vez a cubierto, me quedé quieta. Recogí palabras sencillas y luminosas del frío que me atenazaba las tripas. Vinieron nadando hasta mí y se metieron solas en mi red. Viví así durante meses, evitando hacer amistades nuevas, abandonando a los pocos amigos que habían sobrevivido a mi relación anterior. Pospuse la búsqueda de trabajo y preferí subsistir a base de café, de tostadas y del sol que se atrevía a colarse a través de mis sucias ventanas. Fueron días de indulgencia e indefensión. Pero tenía que buscar trabajo, recuperar las viejas amistades y entablar otras nuevas. Porque la cosecha iría menguando. Aunque todas las noches me dormía agotada de tanto llorar, aquellos momentos fueron los más intensos y dulces de mi vida. Continuamente destilaba mi tiempo libre y me alimentaba de él. Todos los días afianzaba mi codicia por tener más y más tiempo para mí, y sólo la radio estaba invitada. Así, en esa soledad, me fortalecí. Pero, poco a poco, el sentido práctico de la vida acabó con mi tregua. Me mudé a vivir con una amiga. Empecé a trabajar. Me enamoré. Enamorarse es como ir quedando arrinconado mientras retrocedes pintando el suelo a tu alrededor. Encantados con el color que hemos desplegado a nuestros pies, nos olvidamos de la libertad que, poco a poco, va disminuyendo a nuestras espaldas. Como consecuencia del abandono, mi río empezó a correr más lento, mi pesca empezó a menguar. Dejé de escuchar la radio. Otra vez volví a ocupar o a malgastar el tiempo en que estaba sola, en lugar de aprovecharlo para crecer. Y ahora —cuando parecía que me había recuperado— las cosas están a punto de hacerse añicos otra vez. Otro amor que se aleja, otra vez buscar un apartamento para mí sola. Siento cómo se tensa el aire y las paredes se alejan de mi cuerpo. Temblando, nerviosa, enciendo la radio por primera vez en muchos meses. Paul Auster está leyendo un relato sobre una niña que ha perdido a su padre y que arrastra un árbol de Navidad por las calles de Brooklyn a medianoche. Nos pide que le enviemos nuestras historias. Hay ciertas condiciones: tienen que ser cortas y tienen que ser verídicas. Pero yo no tengo muertes ni viajes dignos de ser contados. No tengo golpes de suerte espectaculares ni tragedias increíbles. Sólo tengo una tristeza común y corriente. Peor aún, llevo semanas sin poder escribir nada y lo único que ocupa mi mente son las partidas inminentes, los cambios inminentes. Entonces me doy cuenta: éste es el momento en que la soledad me tiende su mano amiga. La radio me está invitando a que vuelva. Que vuelva a las habitaciones que llenará con su voz envuelta en la más tibia franela, que vuelva a la cálida luz de un
tiempo a solas. He reconocido su invitación al escribir estas líneas. Ésta es mi historia, que concluye con el punto culminante del presente. A veces puede llegar a ser una suerte que nos abandonen. Mientras nos recuperamos de nuestra pérdida, podemos volver a estar con nosotros mismos.
AMENI ROZSA Williamstown, Massachusetts
sábado, 10 de junio de 2017
lunes, 5 de junio de 2017
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